Contexto


Hace algún tiempo atrás pensar en la meta de producir cien millones de toneladas de granos en Argentina parecía una utopía lejana. En la actualidad, considerando el conjunto de cultivos de cereales y oleaginosos, según los datos de la última campaña agrícola, Argentina produce 93,5 millones de toneladas de granos. Por lo tanto, la meta de los 100 millones de toneladas se acerca a una realidad concreta. La tasa de aumentos en la producción de granos en Argentina, si se consideran los últimos 35 años (1970-2005/06), fue de 1,6 millones de toneladas por año, alcanzando valores de 3,3 millones de Ton/año en los últimos 15 años. De este modo, y considerando la tasa actual de producción, en los próximos 2 años Argentina alcanzará la meta de producción de los 100 millones de toneladas de grano pasando de una utopía a una realidad.

En este camino hacia una mayor producción de granos, la agricultura argentina en las últimas dos décadas ha experimentado profundos cambios. La expansión de la superficie agrícola de la mano de la consolidación de la siembra directa como tecnología de manejo, el incremento del uso de agro insumos y la mejora sustancial de las tecnologías de producción de los cultivos, son algunos ejemplos. Así, mientras que en los años ’70 y ‘80 el uso de insumos determinó gran parte de los aumentos en los rendimientos de los cultivos, en la última década el aporte de nuevos conocimientos científicos y tecnológicos ha sido un aspecto clave y decisivo para diseñar estrategias de manejo de los cultivos y para permitir que los sistemas productivos sean rentables y sustentables.

En este marco de sistemas productivos rentables y sustentables, los cultivos de cereales en general, y el trigo en particular, son generadores de carbono en la rotación, promoviendo balances de carbono positivos, y, por lo tanto, compensando el bajo aporte de otros cultivos dentro de la rotación agrícola, como la soja. Además, con la liberación al mercado de nuevos materiales de alto potencial de rendimiento, debe pensarse al trigo como un cultivo económicamente rentable.

Para que los conceptos de sustentabilidad y rentabilidad económica sean compatibles, es crucial conocer el funcionamiento del cultivo con el objetivo de optimizar el uso de los recursos e identificar qué herramientas tecnológicas tendrán, al momento de su aplicación, mayor impacto sobre el rendimiento y la calidad. Finalmente, el mayor conocimiento permitirá reducir la incertidumbre en la toma de decisiones para el manejo del cultivo. Sobre estos conceptos surge el lema de este Congreso: “Articular el Conocimiento y la Tecnología con la Producción”.

Bienvenidos al Congreso A TODO TRIGO 2008 “Conocimiento y Producción”.

 
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